mi esposo tiene impotencia sexual

Como mujeres a veces nos sentimos responsables por el bienestar de nuestros seres queridos. Si su pareja no puede lograr o mantener una erección regularmente, su primer instinto puede ser culparse a sí misma. No lo haga. La impotencia de su pareja no está causada por nada que usted haya hecho.

La disfunción eréctil no puede curarse con lencería sensual nueva o con una mayor variedad en la cama, ya que no está relacionada con la atracción de su pareja hacia usted. La incapacidad de su pareja de “funcionar” es una afección física que con mayor frecuencia está relacionada con problemas médicos tales como diabetes, colesterol alto o afecciones cardiovasculares en sus primeras etapas.

Esto también puede sonar preocupante, pero son noticias que tienen un lado positivo. Tener impotencia debido a una causa médica implica que hay ayuda a su disposición. Con el tratamiento, su pareja podrá volver a sorprenderla y apasionarla.

Abrir las líneas de comunicación

Tratar la impotencia es estresante para cualquier hombre, incluso cuando está lejos de la cama. Debido a que la cultura popular a menudo representa las erecciones como un símbolo de masculinidad, no es de sorprender que la disfunción eréctil pueda hacer que el hombre se sienta avergonzado, aislado, con ansiedad y depresión.

Si nota que su pareja duda en abrazarla, besarla o mostrar afecto, probablemente esté preocupado acerca de lo que sucedería si las cosas pasan al plano físico y no es capaz de satisfacerla. Ningún hombre desea sentir que está desilusionando a la mujer que ama.

Minimizar el problema puede parecer útil, pero decirle a su pareja que su disfunción eréctil no importa hace que parezca que usted no extraña la intimidad sexual. Este mensaje es, a fin de cuentas, perjudicial y sólo hará que él se cierre aún más.

Para demostrar su apoyo, planifique un momento para hablar en el que ambos estén relajados. Es recomendable tener esta conversación lejos del dormitorio. Intente tenerla después de haber disfrutado una comida o de haber mirado una película divertida juntos. Comparta la información sobre la impotencia que ha descubierto. Dígale que le importa su salud y felicidad, y aliéntelo sutilmente a ver a su médico. Puede ofrecerse a ir con él a su consulta, pero es posible que él se sienta más cómodo teniendo una conversación privada con su médico. Él sabrá qué es lo mejor.